El 25 de noviembre, en París, el presidente Emmanuel Macron anunció la creación de un servicio militar voluntario destinado a reforzar el vínculo entre la sociedad francesa y las Fuerzas Armadas, con un esquema inicial de 2.000 incorporaciones y una proyección de 50.000 voluntarios anuales. El comunicado tuvo lugar tras la polémica generada por declaraciones del jefe del Estado Mayor de los Ejércitos, general Fabien Mandon, difundidas la semana anterior en Francia.
La medida se orienta a establecer un marco de servicio de corta duración que complemente al modelo de reclutamiento vigente. A diferencia del sistema actual —basado en la incorporación profesional voluntaria de personal que adquiere condición plena de militar— el nuevo servicio apunta a una participación formativa, de carácter temporal y sin proyección de carrera. La duración estimada sería de diez meses, con remuneración mensual, y los voluntarios se integrarían como un componente intermedio entre la ciudadanía y la reserva operativa. Este esquema prevé ampliar la base de personal disponible y fortalecer el pacto ejército-nación, sin reemplazar los contratos profesionales que sostienen la estructura operativa de las fuerzas.
En cuanto a su implementación, el Gobierno no ha precisado aún los procedimientos de selección, las fases de instrucción ni el tipo de funciones que desempeñarán los voluntarios. La diferenciación central con el reclutamiento profesional reside en la naturaleza del servicio: el actual modelo incorpora militares de carrera o por contrato, sometidos al régimen disciplinario y con disponibilidad operativa plena, mientras que el nuevo servicio propone un acceso más amplio, orientado a la formación básica y a la generación de contingentes aptos para una futura reserva ampliada. Las Fuerzas Armadas francesas, que cuentan con unos 200.000 efectivos en actividad y 47.000 reservistas, proyectan alcanzar 210.000 y 80.000 respectivamente hacia 2030.