Fopografía: HMS Seraph (P 219) | licencia: dominio público
Operación carne picada. El arte del engaño desde la inteligencia militar
Como hemos tratado en muchas oportunidades en el Manual de Informaciones, la Segunda Guerra Mundial fue posiblemente el principal escenario de los conflictos más devastadores y complejos de la historia. Es de común saber, en el ámbito de la Inteligencia Militar, que fue una confrontación que se libró con ejércitos y tecnología, pero también en el terreno intangible de la Inteligencia. En esta guerra, la toma de decisiones podía significar la diferencia entre la victoria o la derrota. En este sentido, dominar el campo del engaño para anticipar movimientos del enemigo y manipular sus percepciones se volvió una herramienta estratégica de primer orden. La Operación Carne Picada fue el ejemplo por antonomasia de la Inteligencia Militar durante la guerra. Esta operación de desinformación se destacó por su creatividad al combinar audacia, ingenio y precisión técnica. Gracias al elaborado plan que involucró el cadáver de un civil y documentos falsos, el Servicio de Inteligencia británico cambió el curso de la guerra en el Mediterráneo. El 17 de agosto de 1943, los Aliados desembarcaban con éxito en Sicilia, mientras las tropas alemanas los esperaban en Córcega y Grecia, símbolo de que el engaño había alcanzado su propósito. La Operación Carne Picada es testimonio del poder de la Inteligencia Militar, el control psicológico y la manipulación de la percepción enemiga como armas decisivas. A continuación, el lector encontrará un detalle de los distintos pasos desde la gestación del plan hasta su ejecución, a partir del relato auténtico del capitán de corbeta de la Reserva de Voluntarios de la Armada Real, Ewen Montagu, que dirigió el equipo de planificación. Diez años después de que la operación se haya completado con éxito, impulsado por un libro de ficción que contaba la historia, Montagu dejó escrita su propia versión de los hechos. La fuente principal es de mucho valor para el lector, gracias a la exhaustividad de los detalles; del mismo prólogo se lee “el estudioso militar puede estar agradecido de que el azar haya hecho posible disponer de un ejemplo de manual de una rama sumamente especializada del arte de la guerra”.